Estado de hecho con disfraz de derecho,
      artículo del abogado Alvaro Reizabal publicado en GARA el 16 de marzo de 2002.


      Alvaro Reizabal * Abogado
      Estado de hecho con disfraz de derecho

      A base de repetirlo, se va tratando de imponer en la opinión pública la idea de que aquí, como hay elecciones, vivimos en un sistema impecablemente democrático al que empalagosamente se llama «estado de derecho». No debe olvidarse que también el franquísimo celebraba elecciones y se dotó de sus leyes, constituyendo lo que se llamaba democracia orgánica, sin duda porque sus actos emanaban de los órganos (genitales) del poder. Pero un estado es de derecho sólo cuando se ajusta al imperio de la ley, igual para todos, y no cuando, de hecho, se adoptan decisiones políticas a las que posteriormente el pintor, siempre el mismo, recubre de un barniz pseudojurídico. La Oreja de Rajoy hace público algún desiderátum del gobierno y a la semana siguiente ha adoptado forma de resolución judicial de tropecientos folios en la que, en base a los hechos y fundamentos de derecho de costumbre y a un informe de la inteligencia policial, se adopta la decisión que el Ejecutivo perseguía. Además, se ha pasado de legislar «pret a porter» a hacerlo a medida: no se dictan normas de general aplicación a los ciudadanos, sino para reprimir sólo a unos. Y así se adultera el sistema electoral dictando leyes inconstitucionales y con pretendidos efectos retroactivos para impedir el pago a HB de lo que legítimamente ganó en las elecciones y en los Tribunales y se le debe desde hace años. Es posible que algún día esas normas sean declaradas inconstitucionales, aunque, vista la configuración del Tribunal Constitucional, no hay que hacerse ilusiones, pero de momento el pago se ha retrasado varios años más, buscando el colapso económico del independentismo vasco y generando una discriminación en la contienda electoral. Para reforzar el acoso se anuncian resoluciones que harán pagar a Batasuna los platos rotos del conflicto. Luego, si quiere, que recurra. También quieren colapsar GARA a base de hacerle pagar la deuda de Orain ­que, para más inri, fue generada en gran parte por el Juzgado Central nº 5­ sin fundamento alguno, en contra de los informes de los expertos y en base a una «sucesión ideológica» que repugna al derecho. Y, por si fuera poco, se está expulsando del tablero político a golpe de ilegalización o disolución de ayuntamientos toda expresión del independentismo vasco, y resuenan cada vez más fuerte las denuncias por tortura. Es el mismo sistema de la democracia orgánica: el independentismo vasco es ilegal, luego dejará de existir. Pero no fue así, existía, existe y existirá, como toda idea de libertad. *


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